Hay que tener en cuenta que todos los roedores e insectos parasitarios pueden ser contaminantes potenciales y vectores de enfermedades, en muchos casos graves.

Pueden alimentarse de cualquier desecho animal o humano, y frecuentemente habitan en alcantarillados, vertederos, zonas marginales, etc. Es lógico por tanto, que transporten gérmenes patógenos en su piel, patas y aparato digestivo, que luego depositarán como agentes infecciosos sobre alimentos o utensilios de manipulación de éstos.

El papel de los roedores como portadores de gérmenes es bien conocido, pudiendo transmitir Tifus, Salmonelosis y Enfermedades Neumónicas, Fiebres por mordedura, Triquinosis, Peste, etc.

En el caso de las cucarachas, en sus intestinos han llegado a aislarse hasta 16 cepas bacterianas diferentes, siendo muy frecuentes ESCHERICHIA COLI, STREPTOCOCCUS y SALMONELLA, que pueden producir graves enfermedades intestinales.

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